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Ago 29

Los irrigadores bucales: una poderosa herramienta para cuidar la salud de dientes y encías

El cuidado bucal tiene impacto en el estado general de la salud. Muchos son los estudios que sugieren una estrecha relación entre enfermedades como el cáncer y una deficiente salud bucal. La Facultad de Salud Pública de la universidad de Harvard ha documentado la relación entre cáncer de páncreas en pacientes masculinos y la enfermedad de las encías. Por otra parte, la publicación científica Plos One ha publicado un estudio de la Universidad de Lancashire que identifica la presencia de la bacteria porphyromonas gingivalis, causante de la gingivitis, como posible origen de la demencia senil y el Alzheimer. La capacidad destructora de neuronas de esta bacteria ha sido el factor que permitió establecer esta asociación.

Así mismo, el profesor Howard Jenkinson ha alertado acerca de la posibilidad de que las bactaerias responsables de la placa bacteriana pasen al flujo sanguíneo y provoquen infartos, ictus y diabetes.

Todas estas son razones de peso que nos llevan a recomendar aún con más ahínco una cuidadosa higiene bucal. Y para ello contamos con accesorios que facilitan una limpieza profunda y que pueden incorporarse a la rutina diaria.

Tal es el caso de los irrigadores dentales. Estos aparatos disparan un chorro de agua a presión, el cual arrastra la placa bacteriana acumulada en dientes y encías. Está claro que no sustituyen al correcto cepillado, sino que complementan la limpieza bucodental.

Hasta hace unos años los irrigadores eran herramientas restrigidas al espacio del consultorio del dentista. Pero así como los cepillos eléctricos, el desarrollo de nuevas tecnolgías y materiales que abarataron sus costos, han permitido su popularización.

Al momento de seleccionar un irrigador dental, debemos considerar aspectos como su potencia, facilidad de manejo, tamaño y precio. En el mercado podemos encontrar modelos portátiles y fijos, en función del tipo de alimentación eléctrica que requieran. Los modelos con baterías son muy prácticos y fáciles de llevar a todas partes, pero por lo general ofrecen una menor potencia, que implica una menor presion del flujo de agua.

Asimismo, suelen ser modelos más sencillos, que carecen de sistemas de regulación de presión, o de microburbujas y tienen un equipamiento más limitado.

La instalacion eléctrica disponible en el cuarto de baño también influirá en la selección del aparato. Es importante contar con enchufes con toma de tierra, ubicados lejos de las zonas de agua. En caso contrario, deberá optarse por un dispositivo alimentado con baterías.

En cuanto al tamaño, guarda mucha relación con las características anteriormente descritas. En condiciones especiales, como por ejemplo, las personas que tengan implantes o coronas dentales, han de considerarse con especial cuidado aspectos como los niveles de potencia.

Algunas recomendaciones de uso

– El cabezal del irrigador debe colocarse con una inclinación de 90 grados respecto al área que deseemos limpiar. Así evitaremos causar daños en dientes y encías.

– El agua del depósito debe sustituirse en cada aplicación. Vacía el irrigador después de cada uso evita la proliferación de bacterias en el depósito.

– Recuerda que es un método complementario, que no sustituye al cepillado.

Siguiendo estas pautas de uso estamos seguros de que observarás resultados muy satisfactorios. La presión del chorro de agua es muy eficiente para llegar hasta zonas de difícil acceso y remover restos de comida y placa bacteriana que hayan podido esconderse en ellas.